En un evento conoces a muchas personas en poco tiempo. Al día siguiente recuerdas algunas caras y una sensación general. El resto se convierte en una mezcla de fotos, tarjetas y chats abiertos.
El objetivo no es cantidad, es conexión
No tienes que guardar a todo el mundo. Pero las conversaciones que se sintieron reales merecen una pequeña huella para poder retomarlas.
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Una rutina de 15 minutos
Si reservas un rato corto después del evento, todo se queda manejable.
- Lista: tres a cinco personas que fueron relevantes
- Contexto: dónde os conocisteis y de qué hablasteis
- Empresa u organización: dónde trabaja y qué hace
- Próximo paso: una pregunta o una idea para la próxima vez
No hace falta escribir mucho. Con pocas líneas claras basta.
Si solo quieres escribir una frase
Una frase puede funcionar si tiene contexto y un gancho.
Ejemplos:
- Hablamos sobre aprendizaje, le interesa product management, enviar enlace
- Nos vimos tras la charla de privacidad, trabaja en salud, busca una forma limpia de guardar notas
- Pausa de café, equipo nuevo, abierto a compartir rutinas
El momento del seguimiento
Mucha gente espera demasiado y luego no hace nada. Dos reglas ayudan:
- En dos días, un mensaje corto si encajó
- Más tarde, mejor un saludo tranquilo que una disculpa larga
Resumen
Un evento vale la pena cuando se convierte en conexión real. Una rutina pequeña después del evento hace que recordar sea fácil y escribir sea natural.